"Ejercicio Plástico" David Siqueiros

"Ejercicio Plástico" David Siqueiros
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viernes, 23 de noviembre de 2012

¿El fin justifica los medios?


Cuando Siqueiros llega a la Argentina, creía que tenía las ideas claras, que ser un revolucionario era sencillo, que para la revolución siempre es un buen momento. Lamentablemente no es así, por lo menos para la revolución social y política. Lo contrario pasa con la artística, que como dice el mexicano, “siempre es un buen momento”, más si sirve como motor para la participación popular.
Siqueiros llega al país siendo ya una personalidad reconocida en el circuito del arte, venia de exponer en Paris y Nueva York. También, llegaba exiliado de su país natal, en donde militó activamente desde muy joven en el Partido Comunista hasta su muerte, lo que hizo que todas sus obras tuvieran contenido social, que estuvieran comprometidas con la realidad. Victoria Ocampo lo convoca al país para que brinde conferencias sobre el rol del artista. En su llegada a la Argentina, se ve como el muralista se planta contra la clase alta porteña, diciéndoles “que el arte no tiene que ser un objeto de la aristocracia”, sino que “los murales tienen que estar concebidos para las masas”, o cuando habla en el sindicato argentino de artistas plásticos, que les dice a sus colegas que “mientras sigamos siendo industria, los burgueses van a seguir tratándonos como objetos”, refiriéndose claramente al arte, a no regalarle las expresiones artísticas a la aristocracia, y poder sacarlo a la calle para que sea para todos.
De todas formas, de lo que Siqueiros dice, a lo que Siqueiros hace hay una gran brecha. Por lo menos así le pasó en Argentina. Ya que al no poder hacer el mural donde él quería, frente al riachuelo, termina haciendo lo contrario de los ideales que fomentaba. Algo de no creer en la actitud de Siqueiros, es que, tanto habló de la revolución social y del arte popular, que al final, terminó ahogado con su propia saliva. Pinta el mural en el sótano de la finca de Natalio Botana, el millonario director del Diario Critica.
El muralista se justifica diciendo que también venia a enseñar y adquirir técnicas del arte plástico y a hacer una revolución artística. Lo raro es que cuando llega habla de la revolución artística como medio para una revolución social y termina haciendo una revolución artística porque no puede hacer una revolución social. También plantea otra dicotomía, la de hacer arte para las masas y termina haciendo un mural en el sótano de la mansión de un millonario.
Lo que no podemos negar es que Siqueiros es un revolucionario, si bien se contradice, en un momento hace una autocrítica, le dice a Neruda que “los dos somos parte de la misma hipocresía, de haber caído en manos de la burguesía”. De todas formas, “Ejercicio plástico” es la única obra sin contenido social que hace, aunque el nombre del mural indica desde que lugar entiende y plantea su obra. Como un aprendizaje.

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