"Ejercicio Plástico" David Siqueiros

"Ejercicio Plástico" David Siqueiros
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viernes, 23 de noviembre de 2012

Temática a desarrollar

Que el arte no sea un objeto de la aristocracia, sino que este comprometido con la realidad. Que sea para las masas ¿Es posible  una revolución social a través de una  revolución artística?

Introducción


Para la elaboración de este proyecto, decidimos trabajar con la película “El mural”, ya que presenta temáticas relacionadas con el arte y cultura latinoamericana, no solo por ser una producción argentino-mexicana, sino también, porque esta basada en la realidad, en donde cuenta hechos de nuestra historia y su relación con el arte y cultura popular, rompiendo con la idea del arte eurocentrista, es decir, relacionado a las clases altas, dando una mirada mas profunda sobre estos conceptos.
            En base a esto, decidimos desarrollar la siguiente temática: “Que el arte no sea un objeto de la aristocracia, sino que esté comprometido con la realidad. Que sea para las masas”, y trabajando también la siguiente dicotomía: “¿es posible una revolución social a través de una revolución artística?”. Nos parece importante hablar sobre estos temas puesto que, Siqueiros comienza a desarrollarlos en la película cuando en un discurso habla de: “Sacar el arte de la aristocracia y llevarlo a la calle, a las masas, a la realidad social”, que es donde el arte pertenece, porque “si el arte no sirve para la revolución social” carece de sentido.
            Recordemos que en el escenario nacional, la historia sucede previo, durante y posterior a la dictadura de Uriburu, al asesinato de Enzo Bordabehere en el Senado de la Nación. En el ámbito internacional, el nazismo estaba en su etapa de auge y caía la bolsa de Wall Street, repercutiendo rotundamente en la economía y política latinoamericana.

Ejercicio Plástico


Saltó sobre la pared
De él, brotaron colores
Como si fuera cincel

Saltó sobre la pared
Creando una revolución
Llegando a cada rincón

Saltó, saltó con fé
Saltó con amor
Odio y dolor

Pintó rojo
Rojo revolución
Rojo liberación

Pintó su traición
Pintó su frustración
Pintó su decadencia

Pintó la hipocresía
En la gran casa
De la gran burguesía

Saltó y pintó
Pintó y saltó
Saltó, saltó

Pintó y pintó
Salpicando rojo
Rojo revolución

¿El fin justifica los medios?


Cuando Siqueiros llega a la Argentina, creía que tenía las ideas claras, que ser un revolucionario era sencillo, que para la revolución siempre es un buen momento. Lamentablemente no es así, por lo menos para la revolución social y política. Lo contrario pasa con la artística, que como dice el mexicano, “siempre es un buen momento”, más si sirve como motor para la participación popular.
Siqueiros llega al país siendo ya una personalidad reconocida en el circuito del arte, venia de exponer en Paris y Nueva York. También, llegaba exiliado de su país natal, en donde militó activamente desde muy joven en el Partido Comunista hasta su muerte, lo que hizo que todas sus obras tuvieran contenido social, que estuvieran comprometidas con la realidad. Victoria Ocampo lo convoca al país para que brinde conferencias sobre el rol del artista. En su llegada a la Argentina, se ve como el muralista se planta contra la clase alta porteña, diciéndoles “que el arte no tiene que ser un objeto de la aristocracia”, sino que “los murales tienen que estar concebidos para las masas”, o cuando habla en el sindicato argentino de artistas plásticos, que les dice a sus colegas que “mientras sigamos siendo industria, los burgueses van a seguir tratándonos como objetos”, refiriéndose claramente al arte, a no regalarle las expresiones artísticas a la aristocracia, y poder sacarlo a la calle para que sea para todos.
De todas formas, de lo que Siqueiros dice, a lo que Siqueiros hace hay una gran brecha. Por lo menos así le pasó en Argentina. Ya que al no poder hacer el mural donde él quería, frente al riachuelo, termina haciendo lo contrario de los ideales que fomentaba. Algo de no creer en la actitud de Siqueiros, es que, tanto habló de la revolución social y del arte popular, que al final, terminó ahogado con su propia saliva. Pinta el mural en el sótano de la finca de Natalio Botana, el millonario director del Diario Critica.
El muralista se justifica diciendo que también venia a enseñar y adquirir técnicas del arte plástico y a hacer una revolución artística. Lo raro es que cuando llega habla de la revolución artística como medio para una revolución social y termina haciendo una revolución artística porque no puede hacer una revolución social. También plantea otra dicotomía, la de hacer arte para las masas y termina haciendo un mural en el sótano de la mansión de un millonario.
Lo que no podemos negar es que Siqueiros es un revolucionario, si bien se contradice, en un momento hace una autocrítica, le dice a Neruda que “los dos somos parte de la misma hipocresía, de haber caído en manos de la burguesía”. De todas formas, “Ejercicio plástico” es la única obra sin contenido social que hace, aunque el nombre del mural indica desde que lugar entiende y plantea su obra. Como un aprendizaje.

Blanca Luz


Al entrar el Presidente Justo contempló la obra de Siqueiros. Feliz de lo que observaba, no notó que de uno de los muros, brotaba la figura de Blanca Luz. Se oyeron dos disparos, uno para Neruda y otro para Uriburu.

jueves, 22 de noviembre de 2012

Disidencias en el arte


Como dijimos anteriormente, el material seleccionado, es la película “el mural”, dirigida por Héctor Olivera. Elegimos esta película y no otra porque nos parece increíble que fuese real que alguna vez se hayan juntado en nuestro país, personalidades como David Siqueiros, Natalio Botana, Blanca Luz Brum, Pablo Neruda, Antonio Berni, Enrique Lázaro y Salvadora Medina Onrubia entre otros, y que esto fuera contemporáneo con la muerte de Gardel y el asesinato en el Senado, mostrando la etapa de fluctuaciones que se estaba viviendo en Latinoamérica, puntualmente en Argentina.
            El film comienza con la llegada de Siqueiros al país en 1933, invitado por Victoria Ocampo para brindar conferencias sobre el rol del artista, en las mismas, se refiere a artista como un sujeto comprometido con la realidad social y que debe realizar arte para las masas, lo que pretendía transmitir Siqueiros en sus conferencias o con sus obras era fomentar otro valores y sus ideales, ya que era comunista y marxista reconocido. Promover la participación y organización, por esto mismo también realizó charlas en sindicatos. En relación a este tema Galeano opina “Se falsifica el pasado y se miente la realidad; se propone un modelo de vida que postula el consumismo como alternativa al comunismo y que exalta el crimen como hazaña, la falta de escrúpulos como virtud y el egoísmo como necesidad natural. Esta es también una cultura, una cultura de la resignación, que genera necesidades artificiales para ocultar las reales”.
Luego de la primera conferencia, surge la idea de hacer un gran mural en unos silos frente al riachuelo. Micó se refiere a esto cuando dice que ”Los muralista instauraron y defendieron el arte publico, a gran escala y de carácter monumental, de temas históricos e indígenas, como el medio principal de la expresión artística nacional. En la declaración social, política, estética, manifiesto del movimiento redactado por Siqueiros plantea: el arte, que es actualmente una expresión de masturbación individual sea solo de un arte para todos, de educación y lucha.”
Éste se ve imposibilitado a realizar el mural donde pretendía, dado que desde las autoridades pertinentes, le niegan el permiso para producirlo. Debido a esta situación, decide recurrir a Natalio Botana, director del Diario Crítica (primer diario popular latinoamericano, con 900.000 tiradas diarias), quien preservaba buena relación con algunos políticos. Éste se ataja diciendo que “no es un buen momento, ya que la derecha es fuerte”, pero para el pintor mexicano, “siempre es un buen momento para el arte, ya que el arte es revolución”, el periodista uruguayo le propone que haga un mural en su casa hasta que se resuelva la situación. Viendo que su proyecto se estancaba, Siqueiros acepta la propuesta, “ya que si no se puede hacer una revolución social, hay que hacer una revolución plástica”.
            Cuando llega su mujer (Blanca Luz Brum, escritora uruguaya anarquista), la conexión del deseo entre el periodista y la escritora fue instantánea. Botana encontró en la oferta de pintar el mural, la excusa para prolongar la estadía del matrimonio en su estancia de Don Torcuato, la finca “Los Granados”. Siqueiros decide plasmar a su hermosa mujer en un revolucionario mural pintando suelo y techo más allá de las paredes, y usando pistolas de aire, pinturas sintéticas y hasta un cinematógrafo, algo innovador para la época. Decide llamar “Ejercicio plástico” a su obra, siendo ésta, la única que carece de contenido político - social. Para ello cuenta con la ayuda de Antonio Berni, Enrique Lázaro, Lino Spilimbergo y Juan Carlos Castagno.
            Luego de terminar su obra y exiliado de su país, decide viajar a España en donde participa como voluntario de la Guerra Civil Española.
            En 2008 comienza la restauración del mural. Actualmente forma parte del Museo del Bicentenario y pueden apreciarlo todos sus visitantes.

1.     Galeano, Eduardo. Diez errores o mentiras frecuentes sobre literatura y cultura en América latina. Nueva sociedad Nº56-57, 1989
2.     Toledo Micò. El arte como expresión de la identidad cultural en América latina. Enfocarte.com. Nº 24 arte y comunicación en la red, Letras, Pensamientos.



Reflejo de la traición


A media mañana el barco proveniente de Nueva York arribó a Buenos Aires, a bordo se hallaba el artista revolucionario David Alfaro Siqueiros, quien se presentaría para dar tres conferencias sobre el rol del artista. A su espera se encontraba Natalio Botana, director del diario Crítica, famoso por su popularidad (más de 900.000 tiradas diarias), por ser innovador con respecto a que era un diario sensacionalista, casi rozando el amarillismo y por buscar noticias que sean primicias constantemente.
Partieron hacia la residencia de Botana, una finca ubicada en Don Torcuato, donde allí se alojaría durante su estadía. Luego de un recorrido por las calles de la capital Argentina, halla frente al riachuelo unos silos, lo que lo inspiraron a realizar una nueva obra de arte, pero se ve frustrada puesto que se vio imposibilitado por trabas burocráticas, sin otra opción acude a Botana, ya que venia realizando ilustraciones para su Diario. Éste le propone pintar un mural en el sótano de la finca, Siqueiros en principio se niega a realizarlo porque él decía que el arte es motivo de revolución social, y que seria una contradicción para sus principios pintar en la casa de un burgués; pero sin otra opción no le queda más que ceder.
Al encontrase en el sótano y luego de una inspección minuciosa, a David le llega una brillante idea, mientras estaba con los colegas que iban a ayudarlo a realizar la obra, decide que como no iba a poder hacer una revolución social, iban a hacer una revolución artística, inspirándose en la figura de su mujer.
Después de un llamado telefónico, Blanca Luz se hace presente en la casona, Botana se ve cautivado por la belleza de la escritora uruguaya, una mujer fina y delicada en sus movimientos, a su vez, muy inteligente. Queriendo así extender la estadía de la pareja con intensión de seducirla. Era inevitable notar la atracción que se producía entre ellos, Botana quien se hallaba en crisis con su esposa y aprovechando el mal momento que estaban pasando Blanca con David, toma partido y comienza a mantener una relación en paralelo con la mujer del muralista, mientras Siqueiros estaba encerrado en el sótano realizando la obra.
Durante el transcurso de los días el mural iba tomando forma, gracias a la implementación de técnicas novedosas que Siqueiros había traído de Estados Unidos, sustituyó los bocetos por el uso de fotografías, también usó aerógrafos y esténcil, pero al mismo tiempo el alcoholismo del pintor mexicano iba en aumento y esto repercutía en forma violenta sobre su amada, quien viéndose en esta situación hacía más fuerte la decisión de quedarse con Botana. Su mujer, Salvadora Medina Onrubio, despechada por el engaño, se acuesta con el policía que ella utilizaba como espía de su esposo. Su hijo al descubrirla teniendo sexo con éste, huye de la escena. A partir de ese momento se afianza la relación con su padre ignorando a su madre por completo, ella como último recurso para hacer entrar en razón a su hijo, decide mostrarle su acta de nacimiento, la cual demostraba que no era hijo de su padre. El joven atormentado por la situación se ve en estado crítico y decide quitarse la vida.
Pasado este hecho, Siqueiros presenta su mural en una fiesta realizada por Botana, en la cual asisten el presidente Justo, Pablo Neruda y Antonio Berni entre otros. Una vez éste presentado y terminada la fiesta, Siqueiros se reúne con Botana y Blanca Luz para brindar por el éxito que habían tenido. Llegado el momento de partir, Siqueiros emprende un viaje a España para participar en la guerra civil española, dejando libre a Blanca Luz.