Que el arte
no sea un objeto de la aristocracia, sino que este comprometido con la realidad.
Que sea para las masas ¿Es posible una revolución
social a través de una revolución artística?
¿Es posible una revolución social a través de una revolución artística?
viernes, 23 de noviembre de 2012
Introducción
Para la
elaboración de este proyecto, decidimos trabajar con la película “El mural”, ya
que presenta temáticas relacionadas con el arte y cultura latinoamericana, no
solo por ser una producción argentino-mexicana, sino también, porque esta basada
en la realidad, en donde cuenta hechos de nuestra historia y su relación con el
arte y cultura popular, rompiendo con la idea del arte eurocentrista, es decir,
relacionado a las clases altas, dando una mirada mas profunda sobre estos
conceptos.
En base a esto, decidimos desarrollar la siguiente
temática: “Que el arte no sea un objeto de la aristocracia, sino que esté
comprometido con la realidad. Que sea para las masas”, y trabajando también la
siguiente dicotomía: “¿es posible una revolución social a través de una
revolución artística?”. Nos parece importante hablar sobre estos temas puesto
que, Siqueiros comienza a desarrollarlos en la película cuando en un discurso
habla de: “Sacar el arte de la aristocracia y llevarlo a la calle, a las masas,
a la realidad social”, que es donde el arte pertenece, porque “si el arte no
sirve para la revolución social” carece de sentido.
Recordemos que en el escenario nacional, la historia
sucede previo, durante y posterior a la dictadura de Uriburu, al asesinato de
Enzo Bordabehere en el Senado de la Nación. En el ámbito internacional, el
nazismo estaba en su etapa de auge y caía la bolsa de Wall Street,
repercutiendo rotundamente en la economía y política latinoamericana.
Ejercicio Plástico
Saltó sobre la pared
De él, brotaron colores
Como si fuera cincel
Saltó sobre la pared
Creando una revolución
Llegando a cada rincón
Saltó, saltó con fé
Saltó con amor
Odio y dolor
Pintó rojo
Rojo revolución
Rojo liberación
Pintó su traición
Pintó su frustración
Pintó su decadencia
Pintó la hipocresía
En la gran casa
De la gran burguesía
Saltó y pintó
Pintó y saltó
Saltó, saltó
Pintó y pintó
Salpicando rojo
Rojo revolución
¿El fin justifica los medios?
Cuando Siqueiros llega a la Argentina,
creía que tenía las ideas claras, que ser un revolucionario era sencillo, que
para la revolución siempre es un buen momento. Lamentablemente no es así, por
lo menos para la revolución social y política. Lo contrario pasa con la
artística, que como dice el mexicano, “siempre es un buen momento”, más si
sirve como motor para la participación popular.
Siqueiros llega al país
siendo ya una personalidad reconocida en el circuito del arte, venia de exponer
en Paris y Nueva York. También, llegaba exiliado de su país natal, en donde
militó activamente desde muy joven en el Partido Comunista hasta su muerte, lo
que hizo que todas sus obras tuvieran contenido social, que estuvieran
comprometidas con la realidad. Victoria Ocampo lo convoca al país para que
brinde conferencias sobre el rol del artista. En su llegada a la Argentina, se
ve como el muralista se planta contra la clase alta porteña, diciéndoles “que
el arte no tiene que ser un objeto de la aristocracia”, sino que “los murales
tienen que estar concebidos para las masas”, o cuando habla en el sindicato
argentino de artistas plásticos, que les dice a sus colegas que “mientras
sigamos siendo industria, los burgueses van a seguir tratándonos como objetos”,
refiriéndose claramente al arte, a no regalarle las expresiones artísticas a la
aristocracia, y poder sacarlo a la calle para que sea para todos.
De todas formas, de lo que
Siqueiros dice, a lo que Siqueiros hace hay una gran brecha. Por lo menos así
le pasó en Argentina. Ya que al no poder hacer el mural donde él quería, frente
al riachuelo, termina haciendo lo contrario de los ideales que fomentaba. Algo
de no creer en la actitud de Siqueiros, es que, tanto habló de la revolución
social y del arte popular, que al final, terminó ahogado con su propia saliva.
Pinta el mural en el sótano de la finca de Natalio Botana, el millonario
director del Diario Critica.
El muralista se justifica
diciendo que también venia a enseñar y adquirir técnicas del arte plástico y a hacer
una revolución artística. Lo raro es que cuando llega habla de la revolución artística
como medio para una revolución social y termina haciendo una revolución artística
porque no puede hacer una revolución social. También plantea otra dicotomía, la
de hacer arte para las masas y termina haciendo un mural en el sótano de la
mansión de un millonario.
Lo que no podemos negar es
que Siqueiros es un revolucionario, si bien se contradice, en un momento hace
una autocrítica, le dice a Neruda que “los dos somos parte de la misma
hipocresía, de haber caído en manos de la burguesía”. De todas formas,
“Ejercicio plástico” es la única obra sin contenido social que hace, aunque el
nombre del mural indica desde que lugar entiende y plantea su obra. Como un
aprendizaje.
Blanca Luz
Al entrar el Presidente Justo contempló la obra de Siqueiros. Feliz de
lo que observaba, no notó que de uno de los muros, brotaba la figura de Blanca
Luz. Se oyeron dos disparos, uno para Neruda y otro para Uriburu.
jueves, 22 de noviembre de 2012
Disidencias en el arte
Como dijimos anteriormente, el material seleccionado, es la película “el
mural”, dirigida por Héctor Olivera. Elegimos esta película y no otra porque
nos parece increíble que fuese real que alguna vez se hayan juntado en nuestro
país, personalidades como David Siqueiros, Natalio Botana, Blanca Luz Brum,
Pablo Neruda, Antonio Berni, Enrique Lázaro y Salvadora Medina Onrubia entre
otros, y que esto fuera contemporáneo con la muerte de Gardel y el asesinato en
el Senado, mostrando la etapa de fluctuaciones que se estaba viviendo en
Latinoamérica, puntualmente en Argentina.
El film comienza con la
llegada de Siqueiros al país en 1933, invitado por Victoria Ocampo para brindar
conferencias sobre el rol del artista, en las mismas, se refiere a artista como
un sujeto comprometido con la realidad social y que debe realizar arte para las
masas, lo que pretendía transmitir Siqueiros en sus conferencias o con sus
obras era fomentar otro valores y sus ideales, ya que era comunista y marxista
reconocido. Promover la participación y organización, por esto mismo también realizó
charlas en sindicatos. En relación a este tema Galeano opina “Se falsifica el
pasado y se miente la realidad; se propone un modelo de vida que postula el
consumismo como alternativa al comunismo y que exalta el crimen como hazaña, la
falta de escrúpulos como virtud y el egoísmo como necesidad natural. Esta es
también una cultura, una cultura de la resignación, que genera necesidades
artificiales para ocultar las reales”.
Luego de la primera conferencia, surge la idea de
hacer un gran mural en unos silos frente al riachuelo. Micó se refiere a esto cuando
dice que ”Los muralista instauraron y defendieron el arte publico, a gran
escala y de carácter monumental, de temas históricos e indígenas, como el medio
principal de la expresión artística nacional. En la declaración social, política,
estética, manifiesto del movimiento redactado por Siqueiros plantea: el arte,
que es actualmente una expresión de masturbación individual sea solo de un arte
para todos, de educación y lucha.”
Éste se ve imposibilitado a realizar el mural donde pretendía,
dado que desde las autoridades pertinentes, le niegan el permiso para
producirlo. Debido a esta situación, decide recurrir a Natalio Botana, director
del Diario Crítica (primer diario popular latinoamericano, con 900.000 tiradas
diarias), quien preservaba buena relación con algunos políticos. Éste se ataja
diciendo que “no es un buen momento, ya que la derecha es fuerte”, pero para el
pintor mexicano, “siempre es un buen momento para el arte, ya que el arte es revolución”,
el periodista uruguayo le propone que haga un mural en su casa hasta que se
resuelva la situación. Viendo que su proyecto se estancaba, Siqueiros acepta la
propuesta, “ya que si no se puede hacer una revolución social, hay que hacer
una revolución plástica”.
Cuando llega su mujer
(Blanca Luz Brum, escritora uruguaya anarquista), la conexión del deseo entre
el periodista y la escritora fue instantánea. Botana encontró en la oferta de
pintar el mural, la excusa para prolongar la estadía del matrimonio en su
estancia de Don Torcuato, la finca “Los Granados”. Siqueiros decide plasmar a
su hermosa mujer en un revolucionario mural pintando suelo y techo más allá de
las paredes, y usando pistolas de aire, pinturas sintéticas y hasta un
cinematógrafo, algo innovador para la época. Decide llamar “Ejercicio plástico”
a su obra, siendo ésta, la única que carece de contenido político - social. Para
ello cuenta con la ayuda de Antonio Berni, Enrique Lázaro, Lino Spilimbergo y
Juan Carlos Castagno.
Luego de terminar su
obra y exiliado de su país, decide viajar a España en donde participa como
voluntario de la Guerra Civil Española.
En 2008 comienza la
restauración del mural. Actualmente forma parte del Museo del Bicentenario y
pueden apreciarlo todos sus visitantes.
1.
Galeano, Eduardo. Diez
errores o mentiras frecuentes sobre literatura y cultura en América latina.
Nueva sociedad Nº56-57, 1989
2.
Toledo Micò. El
arte como expresión de la identidad cultural en América latina. Enfocarte.com.
Nº 24 arte y comunicación en la red, Letras, Pensamientos.
Reflejo de la traición
A media mañana el barco proveniente de Nueva York
arribó a Buenos Aires, a bordo se hallaba el artista revolucionario David
Alfaro Siqueiros, quien se presentaría para dar tres conferencias sobre el rol
del artista. A su espera se encontraba Natalio Botana, director del diario Crítica,
famoso por su popularidad (más de 900.000 tiradas diarias), por ser innovador
con respecto a que era un diario sensacionalista, casi rozando el amarillismo y
por buscar noticias que sean primicias constantemente.
Partieron hacia la residencia de Botana, una finca
ubicada en Don Torcuato, donde allí se alojaría durante su estadía. Luego de un
recorrido por las calles de la capital Argentina, halla frente al riachuelo
unos silos, lo que lo inspiraron a realizar una nueva obra de arte, pero se ve frustrada
puesto que se vio imposibilitado por trabas burocráticas, sin otra opción acude
a Botana, ya que venia realizando ilustraciones para su Diario. Éste le propone
pintar un mural en el sótano de la finca, Siqueiros en principio se niega a
realizarlo porque él decía que el arte es motivo de revolución social, y que
seria una contradicción para sus principios pintar en la casa de un burgués;
pero sin otra opción no le queda más que ceder.
Al encontrase en el sótano y luego de una inspección
minuciosa, a David le llega una brillante idea, mientras estaba con los colegas
que iban a ayudarlo a realizar la obra, decide que como no iba a poder hacer
una revolución social, iban a hacer una revolución artística, inspirándose en
la figura de su mujer.
Después de un llamado telefónico, Blanca Luz se hace presente en la casona,
Botana se ve cautivado por la belleza de la escritora uruguaya, una mujer fina y
delicada en sus movimientos, a su vez, muy inteligente. Queriendo así extender
la estadía de la pareja con intensión de seducirla. Era inevitable notar la
atracción que se producía entre ellos, Botana quien se hallaba en crisis con su
esposa y aprovechando el mal momento que estaban pasando Blanca con David, toma
partido y comienza a mantener una relación en paralelo con la mujer del
muralista, mientras Siqueiros estaba encerrado en el sótano realizando la obra.
Durante el transcurso de los días el mural iba tomando
forma, gracias a la implementación de técnicas novedosas que Siqueiros había traído
de Estados Unidos, sustituyó los bocetos por el uso de fotografías, también usó
aerógrafos y esténcil, pero al mismo tiempo el alcoholismo del pintor mexicano iba
en aumento y esto repercutía en forma violenta sobre su amada, quien viéndose
en esta situación hacía más fuerte la decisión de quedarse con Botana. Su
mujer, Salvadora Medina Onrubio, despechada por el engaño, se acuesta con el
policía que ella utilizaba como espía de su esposo. Su hijo al descubrirla teniendo
sexo con éste, huye de la escena. A partir de ese momento se afianza la
relación con su padre ignorando a su madre por completo, ella como último
recurso para hacer entrar en razón a su hijo, decide mostrarle su acta de nacimiento,
la cual demostraba que no era hijo de su padre. El joven atormentado por la situación
se ve en estado crítico y decide quitarse la vida.
Pasado este hecho, Siqueiros presenta su mural en una
fiesta realizada por Botana, en la cual asisten el presidente Justo, Pablo Neruda
y Antonio Berni entre otros. Una vez éste presentado y terminada la fiesta,
Siqueiros se reúne con Botana y Blanca Luz para brindar por el éxito que habían
tenido. Llegado el momento de partir, Siqueiros emprende un viaje a España para
participar en la guerra civil española, dejando libre a Blanca Luz.
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